España y Japón tendrán las mayores ratios del mundo de dependencia entre mayores de 65 años y potenciales trabajadores, según la OCDE

Vivir más es una buena noticia. Pero cuando el aumento de la esperanza de vida se combina con una baja natalidad, la consecuencia es que la sociedad envejece. Dentro de unas décadas España será uno de los países del mundo que más padecerá este problema. Tendrá 76 personas mayores de 65 años por cada 100 entre 20 y 65 años. Será la segunda ratio más alta de los países de la OCDE solo superada por la japonesa, según un informe del organismo. El documento señala que esto supondrá un reto “sobre la sostenibilidad financiera y la adecuación de los ingresos de los sistemas de pensiones”.

Vecinos de Olmeda de la Cuesta (Cuenca). EFEArchivo
Vecinos de Olmeda de la Cuesta (Cuenca). EFE/Archivo

En 1975 España era un país joven. Por cada 100 personas en edad de trabajar solo había 20 que tenían más de 65 años. Cuatro décadas después la sociedad española ha envejecido algo: los más mayores ya suponían algo más de 30 en 2015. Pero el gran salto se dará durante los próximos años. En 2050 el número de mayores por cada 100 personnas entre 20 y 65 años casi se habrá multiplicado por cuatro, concretamente, serán 76, según el informe bienal sobre pensiones de la OCDE, Pension at a glance. Entre los países que integran el think tank de los países industrializados, solo Japón y Corea han vivido y van a vivir un proceso de envejecimiento tan intenso como el español en 75 años. No obstante, el fenómeno no es exclusivo de estos países las ratios elevadas también se darán en Italia, Portugal y Grecia.

La OCDE también advierte que toma estos datos de las proyecciones demográficas de la ONU. Añade que si utilizara las de Eurostat, en el caso de España la ratio sería más baja: 69 mayores por cada 100 jóvones. Pero también llega a la misma conclusión: “El envejecimiento se acelerará abruptamente en España”

“El envejecimiento presiona sobre la sostenibilidad financiera y la adecuación de los ingresos de los sistemas de pensiones”, desglosa la organización que agrupa a los países industrializados en una nota específica sobre España. Esos retos adquieren especial relevancia en los países, que como España, tienen un sistema de pensiones de reparto, es decir, las pensiones presentes se pagan con los ingresos por cotizaciones de quienes trabajan en ese momento.

Señala la OCDE que este ha sido uno de los motivos por los que el gasto en pensiones de los países que integran el club ha crecido desde 1990 en una media equivalente a 2,5 puntos del PIB correspondiente. Aunque el punto de llegada, por el momento, no ha sido igual para todos. En 2015 el sistema de pensiones de Italia o Grecia supone un coste del 15% del PIB, un porcentaje por encima del español.

A la presión financiera que supone el envejecimiento, la OCDE añade la tasa de sustitución neta de la pensión sobre los últimos salarios percibidos por el trabajador. En España esta se sitúa ahora en el 82% frente a una media del 63% entre los países del club, es decir, en la parte alta de la tabla. Aunque hay países con una tasa más alta, por ejemplo, Turquía, tiene el 102%. Y los hay como Reino Unido en que la tasa baja al 29%.

La propia organización admite que en España todavía no ha entrado en vigor el factor de sostenibilidad, que vinculará la pensión inicial de los jubilados a la esperanza de vida desde los 67 años en el momento de jubilarse. Aunque rebaja su impacto entre quienes hayan tenido mejores carreras de cotización: “El sistema de pensiones concederá tasas de sustitución relativamente altas para los trabajadores con una carrera completa, especialmente para los asalariados con ingresos medios y altos, a pesar de la introducción del factor de sostenibilidad”.

Esta alta tasa de sustitución española —y lo difícil de sostenerla— ha sido señalada desde diversos organismos como el Banco de España. También lo ha hecho el Ministerio de Empleo, sin añadir valoraciones, durante las comparecencias en el Pacto de Toledo, que estudia ahora una nueva reforma de pensiones. Desde los sindicatos, en cambio, se señala que esta comparación no es homogénea ya que no tiene que en España hay una pensión mínima garantizada lo que tira al alza de la media y eleva esa tasa de sustitución. También destacan las centrales que en España hay un periodo mínimo de cotización alto (15 años) para acceder a una pensión contibutiva. Esto lo admite la OCDE, que, no obstante, matiza que una vez cumplido este requisito luego el sistema es más generoso con la cuantía de la pensión que se concede.

España en 2050: habrá 76 jubilados por cada 100 habitantes en edad de trabajar

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